martes, 16 de agosto de 2011

Flor EL JARDIN DE PORTOLÀ (Barcelona)

Flor

El 10 de este mes de junio el Ayuntamiento abrió a la ciudadanía el pequeño jardín de una finca modernista en la calle Portolà nº 6, en el distrito de Sarrià-Sant Gervasi. El jardín de carácter intimista y romántico tiene una extensión de 626 m2. El ayuntamiento ha invertido 28.160 euros en la recuperación de este espacio, talando algunos árboles, renovando el pavimento, restaurando ornamentos, y acondicionando los medios técnicos para su mantenimiento. La torre modernista necesita una gran restauración que se hará más adelante y según las noticias estará destinada a una escuela de educación especial.

El lugar perteneció a la familia Portolà que poseía allí un viñedo hasta que por necesidades de urbanización se abrieron las actuales calles existentes.

El jardín se ha salvado de la especulación inmobiliaria gracias a las reivindicaciones vecinales que han hecho que el ayuntamiento acordara con los últimos propietarios una permuta de terrenos.

El espacio permite disfrutar de lo que podrían sentir esos antiguos propietarios de casas con jardín, un lugar donde acudir a leer un libro o a charlar muy tranquilamente con un amigo. Elementos como una fuente de mármol con surtidor en la que no corre el agua debido a las restricciones o los ornamentos cerámicos te transportan a principios del XIX. No es un lugar donde los niños tienen espacios de juego y tampoco podrán disfrutarlo aquellos que tengan limitaciones motoras ya que las escaleras se lo impedirán.

Este jardín es un lugar escondido que ni siquiera tiene, por ahora, una identificación en la puerta. Entrar en él da la impresión de penetrar en una propiedad privada si no fuera que la abundancia de bancos en su parte baja te desencuadra la idea.

Los vecinos están contentos de poder disfrutar de este espació que debido a su situación no se va a ver muy concurrido y que, de alguna manera, aspiran a ser casi los únicos usuarios. Así nos lo transmitía una señora residente en la zona que encontramos en el jardín, alegre por haber recuperado el lugar aunque echaba de menos el punto salvaje que tenia hace unos años.

Bienvenido este pequeño jardín que ha podido resistir a la especulación.






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