domingo, 3 de mayo de 2009

Jardines Abedul yamadori

Jardines
Esta es la historia de un abedul, (Betula Alba), proveniente de una recuperación hecha en el monte en el otoño de 2003. Es apenas un tronquito que se planta sin mucha esperanza en una maceta de bonsai y que se pretende por la forma inicial hacer un "azotado por el viento".









En invierno sepasa a una maceta más grande, pero no acaba de convencer.


Al final se decide plantarlo en el suelo para que engrose el tronco más rápidamente y nos permita avanzar en la creción del prebonsai.



2 años después y tras haberse desarrollado mucho en altura y dejándolo al libre crecimiento está de esta manera, con el nebari algo descubierto.







Finales del 2006. Se poda drásticamente y se dejan solo unas ramas para intentar formar un estilo escoba más adelante.



Diciembre de 2006, se saca de la tierra, se le recortan las raices y le damos un primer vistazo al nebari. Salta a la vista que después de 3 años la planta ha evolucionado bien. La idea es sacarlo de la tierra cortar las raices y plantarlo en maceta de entrenamiento, paso previo a la meceta definitiva de bonsai.


Akadama+turba en muy baja proporción y le sujetamos a la maceta con el alambre correspondiente.




Una vez transplantado, un poco de musgo sonre la akadama, no queda mal nebari a la vista, esto promete, en unos años se puede conseguir algo 'decente'. Además el abedul crece rápido.



Ya plantado y con el ramaje justo, aunque luego aún se recortarán más.




Mayo de 2007, el arbol se desarrolla con una fuerza tremenda. Ha echado un ramaje terrible y casi no se da abasto a pinzar. El pinzado hace que el ramaje secundario y terciario se desarrolle. A base de mucho trabajo en unos añitos será algo parecido a un bonsái. Quizá el año que viene se le pase a maceta de bonsai.



sábado, 2 de mayo de 2009

Especiales Pino Australiano

Especiales Extendido principalmente en Australia y Asia oriental, este árbol alcanza allí hasta 30 m de altura; es una de las pocas plantas para maceta que no llaman la atención por sus flores o su follaje, sino por su extraño aspecto. Dado que sus hojas demasiado cortas y puntiagudas involucionan en escamas, el árbol se parece a una conífera y las pequeñas ramas se asemejan en su disposición al equiseto. Las flores son insignificantes. Lo más impresionante ante todo es el aguante de esta planta, que tolera la sal y el viento, y que crece bien incluso en los suelos más pobres. El alojamiento invernal más adecuado es un lugar luminoso entre los 5 y 10 ºC, asimismo, requiere un sitio luminoso a ser posible. Además, no sólo tolera la poda, sino que es necesaria debido a su rápido desarrollo. Emplazamiento: desde completamente soleado hasta semiumbrío Riego: sólo ocasionalmente; tolera una sequía pasajera. Abono: no muy exigente. Agradece un abonado equilibrado durante los períodos de crecimiento Alojamiento invernal: lumionso, entre los 5 y 10 ºC o más, si bien en los jardines mediterráneos es muy común en el exterior Multiplicación: por esquejes o semillas

jueves, 30 de abril de 2009

Especiales Equinospartum boissieri( Spach) Rothm

Especiales

Volviendo por la montaña y el interior aquí os presento a este caméfito almohadillado con las ramitas floridas terminando en un pequeña espina.
Es un endemismo de las montañas calizas del Sudeste y Sur Pen que se cría a partir de los 1100 metros de altitud junto a otros piornos , como el Erynacea antylis y Genista longipes, dando lugar a esas comunidades vegetales adaptadas a las condiciones extremas de la alta montaña mediterránea (frío, nieve, vientos ,sequía estival y la herbivoría )

La floración de estos piornos está algo pasada en estas fechas y por estas sierras, pero en sitios más protegidos de la insolación aún se pueden contemplar individuos en su máximo esplendor como ocurre con estos cerca de Pontones ,en las Sierras de Segura.

martes, 28 de abril de 2009

Hierbas Fotos de Flores : bonita

Hierbas
Fotos de Flores-Galeria
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
Aqui: Mas Fotos

sábado, 25 de abril de 2009

Novedades Plantas: Hedera

Novedades Aunque lo más común es que nos encontremos a la hiedra como planta de exterior, existen algunas variedades de la misma familia que son empleadas como especie de interior de medidas mucho más reducidas. Éste es el caso de la hedera, bastante fácil de cuidar y de alto valor ornamental. Originaria de Europa, es frecuente encontrarla también en el norte de África y, desde la India hasta Japón, en Asia. Existen muchas variedades, pero distinguiremos principalmente entre las de hojas completamente verdes y las que las tienen manchadas en blanco o en amarillo. ¿Cómo son? Pertenecen a la familia de las araliáceas y sólo tienen siete especies, de las cuales, dos son las comúnmente empleadas para interior; las Hederas Helix, con numerosas variedades y las Hederas Canariensis. La primera de ellas muestra variaciones en cuanto al tamaño de las hojas, su forma y colorido, así podemos encontrar desde hojas con simple forma de escudo, hasta originales formas estrelladas, con la hoja completamente verde. La segunda presenta hojas de mayor tamaño y con una gama cromática más amplia. Su desarrollo es bastante rápido, llegando a alcanzar los 60 cm. de longitud. Las especies de interior nunca florecen, el resto lo hacen en primavera. Se multiplican mediante esquejes de forma muy sencilla. Lo ideal es colocarlos directamente en la maceta que los queramos cultivar, para evitar pérdidas en el trasplante. Bastará con coger tallos de 10 ó 15 cm. de los extremos y clavarlos en turba húmeda. Lo mejor es poner dos o tres en cada maceta y pulverizarlos a menudo a una temperatura de 20 ºC. No olvidar algunos cuidados básicos Lo mejor es situar la hedera en un lugar con luz indirecta. Resiste bien la sombra, aunque, en este caso, las hojas jaspeadas perderán su color y serán completamente verdes. Asimismo, los rayos de sol directo pueden dejar a la planta descolorida. El ambiente debe ser fresco, con una temperatura que oscile entre los 14 y los 18 ºC, aunque se adapta bastante bien a situaciones adversas. En invierno es conveniente no colocarla muy cerca de los radiadores, ya que no aguanta bien el calor tan directo. Si la tenemos en un lugar con calefacción, intentaremos que el ambiente de la habitación sea húmedo, para ello podemos pulverizar la planta. Durante los meses de verano realizaremos esta acción con bastante frecuencia, al menos dos veces por semana. Una buena alternativa será poner la planta sobre un cuenco con guijarros mojados. Como ya le suministramos agua mediante el pulverizado, no será necesario regarla en exceso, será suficiente con hacerlo una vez a la semana durante el invierno y dos veces a la semana en el verano. Mejorando su aspecto físico Esta especie tiene un crecimiento bastante libre. Para adecuar su forma a nuestro gusto personal, la podaremos una o dos veces al año, así conseguiremos, además, mantener los tallos fuertes y que la planta sea más compacta y densa. La estación más adecuada para hacerlo será a finales de verano o aprovechando el cambio de maceta. Este acto se realizará durante la primavera, siempre y cuando la hedera tenga más de dos años. Lo ideal es que llegado el momento pasemos nuestra planta a una maceta mayor, aunque si las dimensiones de ésta no nos lo permiten, será suficiente con sustituir 2 cm. de tierra superficial por sustrato fresco. Será bueno que la abonemos cada 15 días durante los meses de primavera y verano, con un fertilizante disuelto en el agua de riego. Las plantas también se ponen enfermas Aunque esta especie se mantiene sana fácilmente, puede sufrir algunos trastornos a los que debemos prestar atención: * Si sus hojas se presentan pálidas en verano, puede deberse a la exposición directa de los rayos del sol. Para solucionarlo lo mejor es cambiarlas de sitio. * Cuando se presentan secas y arrugadas es por el exceso de calor y sequedad. En este caso, deberemos llevarla a una habitación fresca y aumentar su humedad. * Si el jaspeado de sus hojas se vuelve totalmente verde, será debido a la falta de luz o el exceso de abono. * Un gran aporte de agua puede hacer que las hojas se pongan negras, en este caso hay que dejar que la tierra se seque entre los distintos riegos. Algunas enfermedades: * La Xanthomonas hederae es una bacteria que se presenta principalmente bajo dos formas; con manchas en las hojas, y con depresiones en el tallo. * Esta enfermedad, que puede ir acompañada o seguida de hongos que producen manchas en las hojas, es conocida como Antracnosis. En caso de que nuestra planta la padezca, evitaremos mojar el follaje. * La negrilla es un hongo de color negro que se asienta sobre la melaza que excretan las cochinillas y los pulgones. Si eliminamos estos dos parásitos, no aparecerá. Las plagas más comunes son: * Pulgones: deforman los brotes nuevos y quedan brillantes por el líquido azucarado que producen los insectos. Las pulverizaciones con agua jabonosa serán eficaces como ahuyentador. * Araña roja: se manifiesta en hojas amarillentas que tienen finos hilos a modo de telaraña por la cara de atrás. Será bueno aplicar acaricida cada 15 días hasta que esté limpia. * Cochinillas: chupan la savia de las hojas haciendo que se decoloren, se deformen y amarilleen, provocando su posterior caída. * Trips: pequeños insectos que producen con su picadura la aparición de manchas plateadas en las hojas. Otros usos de la hedera Se le han atribuido propiedades medicinales, y muchos centros de belleza utilizan sus extractos en la elaboración de cremas para reducir la celulitis. Tiene un probado efecto antitusígeno y expectorante, aunque su alta toxicidad hace de ella un remedio peligroso. Por vía externa, la decocción de sus hojas sirve para aliviar dolores reumáticos o neurálgicos, con efecto analgésico. Tiene propiedades antiespasmódicas, sobre todo a nivel bronquial, vasoconstrictoras, anticoagulantes, expectorantes y antibióticas. Si sigues estos consejos y prestas atenciones a las modificaciones de tu planta, podrás conservar la hedera durante muchos años.

miércoles, 22 de abril de 2009

Flores Bonsái: Acodos

Flores

  • ¿Qué es un acodo? Se trata de un método de reproducción, al igual que el esquejado, que nos puede resultar de una gran utilidad en determinados casos. Por ejemplo con ejemplares en los que interese obtener un clon que reproduzca exactamente alguna característica deseable de la planta madre, o con ejemplares que no produzcan semillas viables. Para estos casos tenemos un método de reproducción – el acodo - que puede ser mucho más rápido que el esqueje o la semilla ya que generalmente se parte de materiales más desarrollados.
    El acodo también puede ser una útil herramienta que nos permita aprovechar materiales poco prometedores. Si en algún punto del tronco nos encontramos con una herida o defecto importante, puede que no nos quede más remedio que tratar de obtener nuevas raíces por encima del defecto y cortar justo por debajo de éstas. El problema desaparece. Incluso si no hubiera defectos importantes un acodo nos va a permitir, si tenemos algo de habilidad, obtener un nebari de calidad, posiblemente mejor que el original.

  • ¿Cuándo realizar un acodo?
    Las hojas se encargan de formar las hormonas, auxinas, que van descendiendo por la planta siguiendo los caminos de savia. Conforme se van acumulando estas hormonas en alguna zona de la planta, la tendencia a emitir raíces se acentúa en ese punto. Es precisamente este efecto, que normalmente tiene lugar en la base del tronco, el que aprovecharemos en nuestro beneficio para obtener raíces allá donde las necesitemos. La idea básica del acodo consiste en interrumpir la circulación descendente de savia en un punto determinado para que las auxinas empiecen a acumularse en dicha zona hasta el punto en que acaben desarrollándose raíces.

    Para que esto funcione la planta debe tener hojas, y estas deben estar plenamente operativas, es decir, deben haber madurado. Es importante tener muy en cuenta que el punto en el que pretendamos realizar el acodo debe tener hojas por encima. Si no hay hojas, no se producirán auxinas y por tanto no enraizará.
    Esto implica que el acodo debe realizarse a principios de verano. En la península, mayo o junio pueden ser unos meses muy adecuados. Tampoco conviene esperar hasta muy avanzado el verano pues entonces se nos podría echar encima el otoño antes de que la planta hubiera podido reaccionar.

    El acodo se puede separar una vez tenga la suficiente cantidad de raíces. Dependiendo de cada caso esto puede llegar a suceder en uno o dos meses con especies de fácil enraizado, o puede demorarse uno o dos años en otras más lentas como por ejemplo con pinos. En cualquier caso como norma general no suele ser mala política esperar hasta la primavera siguiente para separar el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.

  • ¿Cómo realizar un acodo?
    No existe método único, pero todos ellos se basan en el mismo principio: interrumpir el camino de savia descendente para así lograr que se acumulen las hormonas, sin alterar para nada el ascenso de la savia. Es importante prestar especial cuidado a este punto o el acodo no prosperará. Si los caminos de savia descendente no se interrumpen completamente se acabará formando un feo abultamiento, un callo de cicatrización, pero no aparecerán raíces pues las auxinas podrán continuar su camino descendente. Si se cortaran inadvertidamente los caminos de savia ascendente habríamos obtenido un esqueje accidental, y si no nos diéramos cuenta enseguida perderíamos la planta.

    En el punto donde esperemos obtener raíces es necesario conseguir mantener un alto grado de humedad y así que deberemos emplear algún sistema para lograrlo. De igual modo hemos de tener en cuenta que a las raíces no les gusta la luz; van a crecer más en zonas oscuras. Por tanto se debe cubrir el punto del acodo, no solo para conseguir mantener la humedad, sino también para impedir el paso de la luz.

  • Método del anillo de corteza: En este caso el método empleado para lograr la interrupción de la savia descendente consiste en pelar un anillo de corteza en el tronco o rama a acodar.
    El anillo de corteza retirado debería tener una anchura aproximada de vez y media el grosor del tronco. De este modo nos aseguramos de que el árbol no forme un callo de cicatrización que puentee el anillo y por tanto tire por tierra nuestros planes. Al cortar el anillo de corteza se debería profundizar entre 2 y 4 milímetros, lo suficiente como para eliminar el cambium, la capa compuesta por los vasos de savia descendente, junto con la corteza, pero no tanto como para dañar la albura, el conjunto de vasos de savia ascendente.

    Los cortes deben ser lo más limpios posible y deberemos asegurarnos de que el corte superior quede perfectamente horizontal, o por lo menos, lo más horizontal posible. El motivo es que las auxinas van a acumularse en la zona más baja que les sea posible, así que si el corte es en diagonal acabaremos con una mala distribución de raíces.
    Una vez hemos separado el anillo, deberemos asegurarnos que todo el cambium ha salido junto con la corteza. Puede que incluso debamos raspar el acodo para eliminar los últimos restos.
    El calor es otro factor a tener en cuenta ya que favorece el desarrollo de raíces. Si la planta en cuestión solo va a recibir luz por un lado, conviene ir rotándola periódicamente para conseguir una distribución uniforme de raíces en el acodo.
    Seguidamente se debería impregnar el corte superior del acodo con hormona enraizante para favorecer en lo posible la emisión de raíces. No es algo imprescindible, pero si aconsejable.
    Apretar fuertemente un alambre de cierto grosor justo bajo ese corte favorecerá un engrosamiento en esa zona que nos servirá como incipiente nebari. Tampoco resulta imprescindible, pero en ocasiones puede ser una ayuda que además cortará definitivamente el flujo de savia descendente.
    Bajo este anillo de alambre también podemos colocar un pequeño disco de plástico que ayudará a que las nuevas raíces vayan distribuyéndose de forma más o menos horizontal, y por tanto a que vayamos encaminando correctamente el futuro nebari. Tampoco es algo necesario.

  • Seguidamente deberemos cubrir el acodo; algo que podremos hacer de varias formas distintas. Podríamos cubrir el acodo con una bolsa de plástico negro (es opaco y ayudará a mantener una temperatura más elevada en el interior del acodo), una maceta de plástico recortada, o incluso una rejilla de plástico que podríamos usar a modo de maceta. Depende un poco del lugar en el que se encuentre el acodo.
    Para rellenar la bolsa, o la maceta de plástico/rejilla podríamos utilizar diferentes materiales.
    Uno de los más comunes es usar musgo esfagno. Se trata de un musgo de fibra larga que retiene muy bien la humedad y nos puede servir perfectamente para nuestros propósitos. El problema que tiene es que al separar el acodo deberemos eliminarlo para desenredar las raíces y evitar futuras podredumbres, y eliminarlo completamente sin dañar las nuevas y delicadas raíces puede ser laborioso.
    También resulta factible utilizar parte de la mezcla de plantado, sobre todo si cubrimos el acodo con una maceta o con la rejilla. Por ejemplo se puede rellenar con akadama únicamente, o incluso akadama más algún material drenante.

    Una vez hecho esto, sólo debemos regar y asegurarnos de mantener la humedad en el acodo durante el tiempo que sea necesario hasta que emita las suficientes raíces y podamos separarlo cortando por debajo del punto donde emitió las raíces.





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martes, 21 de abril de 2009

Patios Fotos de Flores:rosa roja

Patios
Via:Banco de Imágenes Gratuitas
Fuente:Pixdaus
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